viernes, 18 de marzo de 2011

5. Llamadas

Elena fue la que rompió el silencio.
-Yo me tengo que ir por aquí chicas. Mañana nos vemos – se despidió diciendo adiós con la mano, nosotras la despedimos y ella comenzó a andar. Se paro en seco y giro sobre sus talones – Luego me llamas y me dices si tu madre nos puede llevar a comprar.
Asentí y empezó a andar otra vez. Cris y yo nos quedamos solas y comenzamos a andar. Volví a tener la sensación que tuve por la mañana de que alguien me seguía. Me estremecí ante el hecho de que lo que nos siguiera nos pudiera atacar. Cris me miro.
-¿Qué te pasa?
- Tengo la misma sensación que esta mañana – mire a mí alrededor.
-¿Qué sensación?- Cris me miro fijamente a los ojos.
-Que alguien…o algo nos sigue… y tengo la sensación de que es… peligroso…- me costaba hablar.
-¿Esta mañana sentiste que algo o alguien te seguía?- lo dijo como si nada aunque se veía que estaba preocupada y miraba a todas partes. Asentí y ella se estremeció.
-Vamos – dijo mientras me agarraba el brazo y comenzábamos a correr. Llegamos al lugar donde teníamos que separarnos. Las dos estábamos muy asustadas y estar solas no era una idea que nos gustase en ese momento. Nos abrazamos temiendo lo peor (a veces pienso que somos demasiado teatreras) y las dos corrimos cada una por su camino sin detenernos a mirar atrás.
Llegue a casa sin aliento, un poco mas y me ahogaba allí mismo. Mire a mi alrededor y entonces ví algo o mejor dicho alguien detrás de uno de los coches aparcados enfrente de mi casa. Era un chico rubio y de ojos azules. Su cara me recordaba a alguien pero no sabia a quien. No podía apartar la vista de él y tampoco podía moverme. Metí la mano en el bolsillo el pantalón y saque mi móvil. Le hice una foto disimuladamente para luego enseñársela a mis amigas a ver si ellas sabían quien era.  
Volví a mirarlo mientras metía la mano en el bolsillo pequeño de la mochila para sacar las llaves. Me gire lentamente, cuando estaba completamente de espaldas a él note su mira fija en mi. Abrí la puerta rápidamente. Entre y cerré la puerta intentando no dar un portazo.
-¡Ya he llegado! – grite. Mi madre asomo la cabeza  por la puerta de la cocina.
-¿Tan pronto?- dijo dulcemente.
-El profesor que nos daba clase falto a última hora- solté la mochila en el suelo. - ¿Y Alex? – Alex es el mounstruito de mi hermano pequeño.
- Aun no ha llegado. – Miró su reloj y añadió. – Pero debe de estar a punto de llegar.
Me fui al salón a disfrutar del tiempo sin mi hermano. Me senté en el sofá y encendí la tele y me puse a ver el primer canal que salio. No le preste ninguna atención, saqué el móvil y me puse a ver la foto de aquel chico que me seguía.
Mientras miraba la foto me di cuenta de que aquel chico era mono. ¿Me estaba empezando a gustar? ¡Imposible! Me había estado siguiendo y había hecho que casi me muera de un susto. No podía gustarme, ni siquiera sabía quien era. Me fije en sus ojos azules que me hipnotizaron.
- ¡Eli! ¡Eli! – volví en mi escuchando gritar mi nombre a Alex. Me gire hacía el enfadada.
- ¡Que quieres! – no me hizo caso y miro él móvil. Rápidamente lo tape para que no viera la foto.
-¿Quién es ese? – no sabía que decirle. Tenía que pensar algo rápido. No se me ocurría nada y Alex se estaba dando cuenta de que no le decía nada porque le estaba intentando ocultar algo. Aunque en realidad el seguía esperando mi respuesta sin entender demasiado bien lo que pasa, aun así no tardaría mucho en darse cuenta. << He dicho que necesitaba pensar algo rápido. No me estas ayudando mucho ¿sabes? >> Me dije a mi misma. Abrí la boca y él presto atención.
-Es…bueno ya sabes…el famoso…el famoso…supermodelo Eric…es…es ingles por eso se llama Eric…y todas las chicas de mi edad estamos loquitas por él.- dudo un segundo pero luego se lo creyó todo. Si es que yo soy una  crack.
- A veces no se para que pregunto. – suspiró y se fue a la cocina. Antes de llegar a la puerta de la cocina se giro- Mama dice que la comida ya esta, así que ve ya a la cocina.
Asentí. Me levante y me guarde el móvil en el bolsillo. Fui a la cocina y comí sin saborear la comida. Nadie dijo nada y la verdad es que me vino bien porque no tenía ganas de hablar. El tiempo pasó rápido y pronto me pude ir  a mi cuarto a pensar.
¿A quien le podía preguntar sobre ese chico? A Cris no podía preguntarle, ella solo llevaba aquí unos años así que no creo que sepa quien es. A lo mejor Elena sabe quien es, ella lleva conmigo desde que íbamos a la guardería lo mas seguro es que sepa quien es, pero si no lo sabe ¿a quién le pregunto? A ver ¿quien lleva conmigo desde que era pequeña? Su nombre apareció de golpe en mi cabeza: Carlos. Él también lleva conmigo prácticamente que nací. El nació un día antes que yo en el mismo hospital y nuestras madres estuvieron ingresadas en habitaciones cercanas. Bien pues ya estaba todo decidido. Mañana seguramente Carlos ira a clase así que podría hablar con él sobre lo de Cris y también sobre lo de ese chico si es que Elena no sabe quien es. En ese momento recordé que tenía que llamar a Elena para decirle si mi madre podía llevarnos a comprar. Baje las escaleras de dos en dos y entre en la cocina rápidamente. Eche un vistazo rápido pero allí no estaba. Corrí al salón. Estaba sentada viendo la tele.
-Mama, ¿nos puedes llevar hoy a Elena y a mí a comprar?- pregunte mientras me sentaba en el otro sofá.
-Claro, ¿cuándo os llevo? – pregunto con su dulce voz. Mire el reloj, eran las cuatro.
- Hemos quedado a las 5 en la plaza.– Miro su reloj y dijo.
- Vale, a las 4 y media sacó el coche.- Asentí y me fui despacio a mi habitación. Cogí el móvil y marque el número de Elena mientras caminaba. Me puse el móvil en la oreja…comunicaba. Llegue a mi cuarto y me tumbe en la cama. Elena cogió el teléfono.
- ¿Dígame?- dijo ella.
- Elena soy yo Eli. Mi madre nos va a llevar a comprar.
- ¿Si? ¡Bien!- me eche a reír.- Eeeh no te rías.- Nos reímos las dos. Cuando paramos de reír añadido.- A las 5 en la plaza ¿no?
- Si, allí nos vemos.
- Vale, adiós.
- Adiós – colgué y me di cuenta de que tenía una llamada perdida y un mensaje. Miré primero la llamada era de Carlos. Mire el mensaje, también era de Carlos. Decía <<llámame>>. Marque su número y espere a que lo cogiera. 

sábado, 12 de marzo de 2011

4. Fuera la negatividad

-Claro que si, pero como has dicho lo de con lo que a pasado ahora pues ya me pensaba yo que pasaba algo más…- uuff, menos mal, era eso ya me esperaba la peor. Ahora estaba más tranquila. Ese pequeño, gran, problema estaba prácticamente arreglado o en proceso para solucionarlo. No había nada de lo que preocuparse. Y si lo digo yo con más razón porque yo siempre acababa teniendo razón (a veces no. No soy perfecta, pero ¿y quien lo es?)
-¿Y como se supone que va a solucionar ese problema? Según ella si lo pierde se muere.
-Bueno… tenemos un “plan”…- no le dije nada más. Si quería más información que le pregunte a ella.
-¿Y cual es el plan si se puede saber?- la mire y creo que mi expresión lo decía todo porque no me hizo falta hablar.- ¿Qué le pregunte a ella? ¿No es eso?
Asentí.
Patricia se levanto y se fue al lado de Cris. Las dos se alejaron un poco y empezaron a hablar. Me acerque a Elena para hablar con ella.
-¿A que hora quieres quedar? –le pregunte. Giro la cabeza y sonrió.
-Pues a las 5 en la plaza. ¿Tu madre nos podría llevar? Es que la mía no me puede llevar y ya sabes que no me gustan demasiado los autobuses. – Desde que casi se mata en un autobús Elena prefiere evitarlos siempre que pueda. Yo creo que hace bien. Mejor prevenir que curar ¿no?
-Vale a las 5 en la plaza. Pues no lo se le preguntare y luego te llamo y te lo digo. – Asintió. Patricia regreso a mi lado.
- No creo que funcione el “plan”.- Odio cuando lo suelta todo pero bueno en este caso mejor que lo diga y no se calle…
-¿Por qué?
-¿De verdad crees que Carlos te va a hacer caso?
-No, la verdad es que no. Pero si me contara lo que le pasa y me pedirá ayuda.- Suspiró. Que piense lo que quiera yo sabía que todo iba a salir bien de una forma o de otra y ella no me iba hacer pensar otra cosa.
El timbre sonó. ¿Ya han pasado 15 minutos? En fin que le voy a hacer…bueno si que puedo hacer algo, aun que no creo que sea lo mejor. Entre con Elena y Sara y me fui a la puerta de la clase de música. El profesor no tardo en llegar, así que pronto estuve sentada con Elena en nuestros respectivos sitios.
<<Ya solo quedan cuatro clases para irme a mi casa y tres para hablar con Carlos>> Pensé para mis adentros.

Las tres clases siguientes pasaron volando apenas me di cuanta de que habían pasado 3 horas. Supongo que también fueron aburridas las explicaciones, no lo se no atendí a ninguna de ella… luego tendré que estudiar en casa, por desgracia. Y lo más curioso tampoco recuerdo haber hablado con alguien en alguna de ellas, ni con mis amigas, ni con los profesores… ni siquiera hable en el recreo. <<Que extraño…>> Pensé. Tenía demasiadas cosas en la cabeza hasta para pensar más de 2 palabras seguidas.
Entre en la clase en silencio mientras todos entraban… bueno como suelen entrar siempre a una clase, gritando, jugando… y algunos llegando tarde con alguna excusa. Apuesto lo que sea a que el profesor estaba deseando que por una vez entráramos tranquilos. <<Un sueño imposible>> pensé. Si piensa que algún día su sueño (o al menos ese) se va a cumplir lo lleva claro. ¡Como si no conociese a la gente de la clase!
Me senté en mi sitio y mire al sitio vació que había al lado del mío. Carlos no había llegado a clase todavía, seguro que llegaba tarde. El profesor empezó a pasar lista y Carlos no llegaba, pronto el profesor diría su nombre.
- Carlos Martínez – no obtuvo respuesta alguna- ¡Carlos Martínez! – gritó de nuevo, esta vez Rafa, un amigo de Carlos, respondió a la llamada del profesor.
- No esta, se ha ido… le dolía la barriga.- el profesor le puso falta y continuo pasando lista.
<<Genial, ahora ya no podía contarle nada de lo que pasaba>> pensé furiosa. Tendría que buscar otro momento para contárselo… el problema era ¿en que momento? << ¡Es que por una vez no puede pasar algo sin que las cosas se compliquen!>> volví a pensar furiosa.
Estaba muy enfadada no se como aguante el resto de la clase calladita y sin molestar. Normalmente cuando me enfado no hay quien me aguante y pago lo que me pasa con los de mi alrededor (algo que detesto en mi). Supongo que esta vez este enfado era diferente, un enfado tonto y sin motivo, por lo que al cabo de unos minutos no recordaba ni que me había enfadado.
La clase se me hizo muy pesada y creo que conseguí entender algo de lo que el profesor explico, pero tampoco es que me enterara de mucho. Si quería aprobar iba a tener que estudiar mucho.
El timbre sonó. Me levante como un zombi recogí mis cosas y me fui a la siguiente clase sin mirar hacía atrás. Caminaba por el pasillo en solitario cuando alguien me agarro el brazo y me sobresalte. Despacio mire hacia atrás y me tranquilice.
- ¡Tía estas loca! ¿Qué quieres que me de un ataque? – mire a Cris a los ojos intentando parecer furiosa. Pero al parecer mi intento fue todo un fracaso.
- Lo siento, pero que quieres que hiciese, saliste dispara de clase… ¿Qué te pasaba? - ¿Cómo se había dado cuenta de que me pasaba algo? Definitivamente esta chica tenía algún poder secreto y no lo quería reconocer.
 - Estaba enfadada porque como Carlos no estaba no he podido contarle nada… a sido un enfado tonto… - dije intentando desviar la mirada.
- Muy tonto – dijo continuando mi frase.- No quiero volver a verte así por tonterías como esas, si no se lo has podido decir hoy ya se lo dirás mañana… ya sabes que yo no te voy a meter prisa. – La mire con los ojos como platos. Parecía mi madre. Quien lo diría Cris comportándose como un adulto. No daba crédito a lo que veía.
- Cri… Cris… - apenas podía pronunciar su nombre - ¡tía pareces mi madre! Eso si, tienes razón, gracias por preocuparte por mi tanto.
- ¡Oooh! ¡No hay de que Eli! Eres mi mejor amiga para eso estoy aquí ¿no? – nos abrazamos riendo. Nos dimos cuenta de que llegábamos tarde y corrimos a la última clase. Cuando entramos todavía se estaba sentando algunos niños. Al parecer no habíamos tardado tanto.
El profesor no llegaba, estuvimos esperándolo un buen rato, pero eso a nadie le importaba, eso significaba que no había ningún profesor en la clase y que podíamos hacer lo que quisiéramos siempre que no nos pillasen.
Al cabo de un buen rato llego el profesor de guardia. Tuvimos suerte porque Rafa pasó por la puerta y lo vio venir y pudimos sentarnos cada uno en nuestro sitio sin hacer ruido. El profesor nos dijo que no teníamos clase porque el profesor que nos tocaba había faltado. Nos llevaron a la puerta y empezaron a pasar lista.
Los que estaban al final (como es mi caso) estábamos desesperados por que estaban pasando lista muy despacio, pero por fin llego nuestro turno y nos pudimos marchar con todos.
Cris y Elena me esperaron fuera ya que vivíamos más o menos cerca. Caminábamos despacio no teníamos demasiada prisa, cuanto mas tarde viese la cara de mi hermano mejor. Lo malo es que ninguna hablaba y el silencio estaba haciendo que la situación fuera incomoda para todas.

jueves, 10 de marzo de 2011

3. Sueños

Me fui con Cris a una esquina para que nadie nos escuchase. No quería decirle nada por miedo a que enfadase conmigo, pero que remedio me lo había pedido y supongo que tenía derecho a saberlo. Pero si lo piensas de otro modo lo que le dijera o le dejara de decir a Carlos no era algo en lo que se tenía que meter. ¡Aggg! ¡Cuantos peros! No me voy a comer mas la cabeza se lo digo y ya esta, si le parece bien, pues bien y si no también.
-Venga cuenta ¿Qué le vas a decir a Carlos?- aun seguía pensando, si tomaba mi ultima decisión se enfadaría conmigo seguro, pero, ¿qué otra cosa podía hacer?- Habla que me tienes intrigada.
-Pues le voy a decir…la parte de verdad que el puede saber…- mire su cara para ver su expresión. Su cara era inexpresiva, eso es malo, creo.
-¿Y cuál es la parte de verdad que consideras que puede saber?- en su cara se veía que no estaba enfadada, aun. Sabiendo como es, es mejor no confiarse demasiado, puedes llevarte una gran desilusión si lo haces.
-Bueno…le preguntare que le pasa… por lo que no se decide con su amor y eso…- estaba muy nerviosa se me notaba desde lejos y ella también se había dado cuenta.
-Me parece bien. ¿Por qué estas tan nerviosa Eli?- ¡cuantas preguntas! ¿Qué era esto un interrogatorio? De todos modos no me quedaba otro remedio que contestar, sabía perfectamente que Cris no iba a parar hasta sacarme lo que me pasaba, y cuanto antes se lo dijera menos la tendría que soportar.
-Porque no sabía si te ibas a enfadar- ya esta ya lo he dicho. Pues tampoco ha sido para tanto. Creo que exagero demasiado las cosas.
-No tengo razones para enfadarme por eso, es más creo que vas hacer lo correcto diciendo le eso- me sonrío.
-Ya lo se…pero yo es que lo exagero todo.
-Si,  ya me doy cuenta- nos reímos a la vez, y eso nos hizo que nos volviéramos a reír. Se la veía feliz y eso era algo muy bueno. Nunca la había visto así.
El profesor falto ese día. ¡Yupi! Todos estábamos contentos por que además no nos llevaron a la biblioteca y con nosotros se quedo un profesor que te dejaba hacer lo que quisieras en las horas que faltaba un profesor.
Cris se sentó conmigo porque quería contarme una cosa que le había pasado ayer. Algo de un sueño extraño, al parecer yo no soy la única que tuvo un  sueño extraño.
-Todo fue muy extraño, estaba sola… ¿en un bosque? Si creo que era un bosque. No se veía a nadie…pero yo notaba la presencia de alguien. Así que tenía la necesidad de correr, correr y correr. Y eso fue lo que hice corrí con todas mis fuerzas, pero seguía notando que me seguía. Mire hacía atrás no se veía a nadie. No me di cuenta de que había un precipicio y seguía corriendo. Cuando llegue al borde intente frenar pero caí y caí. Entonces desperté. ¿Te das cuenta de que he soñado que me mataba? Eso no me da muy buena pinta.
Estaba sin palabras, yo había soñado que una niñita me decía que la muerte era la solución, y ella que se mataba. ¿Y si todo tenía relación? No creo… nuestros sueños no pueden estar conectados… ¿o si? Será mejor que deje de pensar en ello, eso solo me iba a traer mas preguntas y ya tenía bastantes sin respuesta como para ahora tener más.
-Yo…yo…-tartamudee- he soñado que estaba sola en la nada. Luego una luz cegadora a pareció, y con esta una niña pequeña muy mona pero con una mirada muy intimidante. Susurraba algo que luego casi gritaba, era como una cancioncilla. Primero dijo: todo va acabar muchas veces seguidas y luego la muerte es la solución de la misma manera que la otra.
Cris estaba boqui abierta.
-Espero que no tengan ninguna relación. Porque aunque no valore mi vida yo no quiero morir…aunque a veces pienso que así terminaría toda mi tristeza y también con la de los demás.
-Tú definitivamente eres subnormal. ¿Como puedes pensar eso? Es que…es que… ¡arggg!
-Piénsalo. La vida sería mucho mejor sin mí. Es la verdad digas lo que digas. Y si soy subnormal pero que le voy hacer, soy así y no lo puedo cambiar. Aunque a veces lo desearía porque supongo que no me merezco sufrir tanto ¿no?
-Pues yo no me imagino la vida sin ti. Así que deja de pensar cosas absurdas.
Asintió sin ganas. No había convencerla y no iba a ser yo la que este intentando convencerla. Cris era la persona más cabezota que había conocido en toda mi vida. Creo que no vale la pena intentarlo.
-¡Ah! Casi se me olvida contártelo- tenía que contarle lo que me había sucedido.- Cuando he salido de casa esta mañana notaba que alguien me seguía. Empecé a correr y oía sus pasos detrás de mi…lo malo es que no me gire por el estúpido miedo y no se quien es…
-Umm…pues cuando te vuelva a pasar eso se valiente y si no sacas el móvil y disimuladamente le haces una foto en la que se le vea la cara para luego descubrir quien es.-La mire con ojos como platos. Cris había tenido una idea. Quien es esa y que han hecho con mi Cris.- ¿Qué pasa? ¿Por qué me miras así?
-¿Se te a ocurrido a ti?
-Si… ¿qué pasa? ¿Es qué no puedo tener de vez en cuando una buena idea?
-No…si, si puedes tener buenas ideas…pero es que eso en ti…no es que digamos…muy normal...
-Ya lo se…pero de vez en cuando vale la pena sorprenderte que es difícil.
Las dos nos reímos y los niños que teníamos detrás nos interrumpieron.
-Vais a dejar de gritar me estáis poniendo nervioso- dijo Alfredo. <<Lo se, lo se, tiene un nombre bastante rarito, como él. Su nombre va a juego con su personalidad. >> Ese pensamiento me hizo reír. Me miraron extrañados.- ¿Y ahora qué pasa?
-Nada, nada- dije entre risas. Le susurre mi pensamiento a Cris y ella también estallo a carcajadas.
-¿Nos vais a contar de una vez lo que pasa?- Esta vez el que hablo fue Víctor.
-¡Que no pasa nada!- los fulmine con la mirada. ¡Pero que pesados que eran! Me gire y Cris hizo lo mismo. Escuche como susurraban. Les preste atención pero no conseguía entender nada y decidí no perder mas el tiempo.
El timbre sonó. Todos cogimos nuestras mochilas y salimos corriendo de la clase. Tocaba recreo y nadie quería quedarse dentro del centro. Lo malo es que al parecer todos pensaban lo mismo y no querían quedarse dentro. Con lo cual en el pasillo había un pelotón de gente y costaba andar en línea recta sin tener que parar para poder pasar. Cuando conseguimos llegar a la puerta de la clase de música, que era, obviamente la clase que nos tocaba, la puerta estaba cerrada y tuvimos que dejar las mochilas en el suelo.
Salimos al patio y allí estaban mis amigas. Patricia estaba, sentada al lado de Elena, enfadada y no creo que sea por lo de esta mañana. Al menos a mi me dijo que lo iba a olvidar.  Pero al parecer no parece que me haya echo mucho caso. Me senté a su lado, me miro intentando sonreír, pero su sonrisa era muy falsa. La mire, iba a hablar pero ella hablo antes.
-Vale, vale. Se que te dije que no que no iba a estar enfadada pero es que no puedo. Es mayor a mis fuerzas…y además con lo que a pasado…todo esta peor que antes y ahora estoy más nerviosa.- ¿Qué había pasado? ¿Cuándo van a dejar de pasar cosas malas de una vez? ¿No se suponía que después de la tempestad venia la calma? Pues yo no veo la calma por ninguna parte solo veo que la tempestad empeora cada vez más y más.
-¿Qué ha pasado ya?- Como sea lo que me a contado esta mañana Cris…
-¿No te lo a contado Cris? Carlos no se decide por su amor por ella.

martes, 8 de marzo de 2011

2. Piensa cabecita, piensa

La mire y sonreí a medias para ver si se ponía mejor, pero no funcionaba. Me miro tristemente y pareció que su tristeza inundara el ambiente.
         -Hola…- dijo sin ganas.
         -Hola… ¿qué a pasado?-pregunte.
         -Imagínate…
         -Chica pues no se…- pensé un momento.- Es algo de Carlos eso seguro. Pero ya no se que puede ser… ¡pueden a ver pasado tantas cosas…!- Suspiro cuando acabe  la frase y hablo:
         - Pues si, es algo sobre Carlos. ¿Sabes con que me viene ahora?- dejo la pregunta en el aire- Con que no esta seguro por su amor por mi, después de todo lo que sacrifique por él y ahora me vine con esas. Tía tu no sabes cuanto le quiero, si lo pierdo me muero. Ayúdame Eli, ¿qué puedo hacer?
         -Pues…pues…pues…puedes…- no sabía que decir. ¿Por qué era todo tan difícil?- ¡Agg! A ver lo primero que puedes hacer es tranquilizarte si estas así va a ser peor. Luego, se positiva, ya veras que no te deja, eres su amor verdadero- me miro con cara de ¿y como lo puedes saber?- Y lo se por el modo en que te mira…y no digo por lo que te dice porque las palabras se las lleva el viento.
         -Vale yo soy positiva pero ¿puedes hacer una cosa por mi?- me puso ojitos para que aceptara. Suspire. A ver donde me meto yo esta vez.
         -Claro dime- sonreí, espero que sirviera para que se sintiera mejor.
         -Por favor, por favor por favor- lo dejo tan rápido que hasta me sorprendí- Habla con Carlos. Vosotros sois amigos desde la guardería te lo cuenta todo. Seguro que a ti te hace caso.
         -Esta bien, hablare con el… ¿hoy es jueves?- asintió con la cara iluminada- pues entonces hablare con el a 5º hora que nos sentamos juntos.
         -Gracias, gracias, gracias, y un millón de gracias. No sabes lo importante que es esto para mí.
         -De nada, ya sabes que yo siempre te ayudare.- Me sonrío y se lanzo a abrazarme.
         El profesor llego y entramos en clase. Yo me sentaba con Elena en la fila pegada a la pared, y detrás nuestra estaban Irene y Cris. Me encantaba mi sitio, el profesor casi no nos veía y yo lo veía todo desde allí, era el sitio perfecto.
         El profesor, Don Antonio, comenzó la clase hablando de la energía, el tema que estábamos dando. No me enteraba de ese tema y hoy que quería o mejor dicho iba a intentar atender tenia la cabeza llena de preocupaciones.
         Mi mayor preocupación era que le iba a decir a Carlos. Somos muy amigos y no le quería mentir así que esa no es que fuera la mejor solución <<Sigue pensando>> me dije a mí misma. Buscaba y rebuscaba pero no encontraba nada, que coraje me da eso. Cada idea tenía una pega. Todo era: ¿y si digo esto?, a no porque pasara lo otro, ¿y esto?, no eso ni por asomo es la solución.
         Me iba a dar ya por vencida cuando la idea poso por mi cabeza. Era lo que estaba buscando, una buena idea sin pegas. Le diría la verdad a Carlos, por supuesto, eso era lo que una buena amiga haría, pero toda la verdad no se la puedo decir por que hay cosas que no debe o mejor dicho puede saber él, así que le diría le verdad que el puede saber para que el me diga lo que necesito saber.
         Noté una patada en mi trasero me gire un poco para ver que pasaba. Cris estiba el brazo en mi dirección, en su mano había una nota. La cogí rápidamente para que el profesor no se diera cuenta. La abrí debajo de la mesa y la leí. Decía: << ¿Qué te pasa tanto pensar? >> Escribí rápidamente: <<Nada, bueno estaba pensando en que decirle a Carlos>> Le pase la nota a Cris en el bolígrafo. En un momento ya me estaba dando otra vez una patadita para que pusiera la mano. Me dio la nota en el bolígrafo. Leí rápido: << ¿Qué le vas a decir?>> ¿Y ahora yo que le decía a Cris? Seguro que se enfadaría si no se lo digo… ¿pero ella estará de acuerdo con lo que le quiero decir a Carlos? De todos modos yo no voy a cambiar de planes le voy a decir eso le guste o no y sino que hable ella con él. Encima de todo que le hago el favor. Pero bueno volviendo a lo que estaba tenía que pensar que ponerle en la nota. Fácil:<<Luego te lo digo>> A veces pienso que me complico demasiado la vida cuando las cosas son más fáciles de lo que parecen. Le pase la nota y espere intentando despejar la mente. Me dio una patadita y le alargue la mano, pero me dio otra patada así que me gire. Ella simplemente asintió. Me gire y Elena me dio una nota, ella también se aburría en esta clase, como no, esta era una de las clases mas aburridas de todas.
         Ponía: <<Cuenta algo>> Que le podía contar yo a ella… Le puse: << ¿Qué quieres que te cuente? >> Le pase la nota e intente atender solo un poco a la explicación. Lo malo es que el profesor estaba hablando muy rápido y coger el hilo de la explicación ahora era misión imposible, o lo pillabas desde el principio o no lo pillabas. Y al profesor le daba igual lo que hicieras, el no se repetía. Así de bien iba la gente, con suerte, pero que mucha suerte, consigues aprobar. Y a este profesor no te sirve de nada hacerle la pelota.
         El timbre sonó. << ¡Por fin! >> Pensé. Recogí mis cosas y salí del aula con Elena.
         -Pues mira me puedes contar en que estabas pensando en clase- dijo ella cuando ya habíamos salido- Seguro que estabas pensando en algún chico que te gusta- ¡Saco el tema! Vamos lo normal en ella yo no se ni porque me sorprendo.
         -¿Cuántas veces tengo que repetir que no me gusta ningún chico? –dije.
         -Tranquila, tranquila no me comas. Lo digo porque como ya casi no me cuentas las cosas…
         -Estoy tranquila. ¡Pero si siempre te lo cuento todo!- dije.
         -Si, si lo que tu digas. Pues si me lo cuentas todo cuéntame en que pensabas en clase- me miro perversamente.
         -Pues mira, que tengo que decirle una cosa a Carlos y estaba pensando en como decírselo para que no se enfade.
         -¿Y que le tienes que decir?- pregunto. Pensé en una respuesta y ella se dio cuenta.- ¡Ya se! ¡Ya se! Quieres decirle que te gusta desde parvulitos.
         -¿Pero tu en que estas pensando?- me intente tranquilizar, había veces que me ponía de los nervios- No es eso- conseguí decir más calmada- No te puedo decir que es así que no me preguntes más ¿vale?
         -Vale…-parecía desilusionada. La miré, pobrecita.
         - Oh venga no te pongas así por esa tontería, si tu sabes que si pudiera te lo contaría.
         -No es eso.
         -¿Qué es?- cruce los dedos en secreto para que no sacara el tema en el que estaba pensando.
         -Pues que noto que ya no somos tan amigas como antes, sobre todo desde que te hiciste mejor amiga de Cris- ¡saco el tema! ¡Yupi!- A ella si se lo puedes contar todo y a mí no. Ya no pasas tanto tiempo conmigo como antes.
         -Perdona que te lo diga pero ¿tu eres tonta o que? ¡Como puedes decir eso! Sabes que tú eres mi mejor amiga y siempre lo serás. Que pase mas tiempo con Cris no significa nada. Y  no te cuento cosas por que le prometo a Cris que no las contaré, igual que si te prometo a ti no contar algo no lo cuento aunque sea mí mejor amiga y todo eso.- Me abrazo.
         -Eso espero…- susurró.
         -Ains mi tonti- se lo dije con mucho cariño y ella lo sabía, pero le gustaba chinchar.
         -¡Eh! Sin insultar- dijo entre risas. Las dos estallamos a carcajadas. Ser su amiga es lo mejor. Con ella mi mente se libera de mis preocupaciones. Es una gran amiga.
         Llegamos a la clase y esperamos de nuevo en la puerta.
         -Me tienes que contar eso- me dijo Cris. Solo asentí.

domingo, 6 de marzo de 2011

1. Mañana extraña

Todo estaba oscuro, una pequeña luz empieza a alumbrar el espacio que no parece tener fin. Estaba sola, de las sombras sale una niña pequeña con la cabeza agachada. Susurraba algo que no conseguía descifrar. Cada vez lo decía más alto y ahora si lo entendía:
- Todo va a acabar, todo va acabar…
Parecía que lo estaba cantando. Repetía una y otra  vez la cancioncilla cada vez más alto, ahora gritaba.  Se paro en seco y levanto su cabecita. Su rostro era redondo y sus ojos verdes aunque cambiaron de color y ahora eran rojos y amenazantes. Era una niña preciosa, hubiera corrido a abrazarla de no ser por esos ojos. Me miro fijamente. Empezó a acercarse a mí, pero a los tres pasos paró.
-         La muerte es la solución...
Seguía cantando y repitiendo la frase una y otra vez. 
Hizo algo que jamás me hubiera imaginado. De su espalda saco un pequeño cuchillo y se empezó a acercar a mi. El pánico me impedía salir corriendo. Cuando estuvo lo bastante cerca de mi como para clavármelo, levanto su bracito dispuesta a clavármelo en el corazón. El cuchillo estaba casi rozándome.
 Me desperté en un sobresalto. Mire el reloj, eran solo las seis. Intente seguir durmiendo pero era inútil. Ese sueño tan extraño me había desvelado. No me quedaba otra opción, así que me levante.
No tenía hambre, y ya sabia lo que me iba a poner…. ¿Qué podía hacer? Me fui al baño. Me duche tranquilamente, para hacer tiempo. Cuando salí eran las seis y cuarto, todavía tenia mucho tiempo. Ya que estaba en el baño me lave el pelo, me lo seque y me lo planche. Me fui a mi cuarto y me vestí con unos vaqueros, una camiseta, una sudadera y mis zapatillas.
El estomago gruñó. Baje sin hacer ruido para no despertar a mis padres y a mi hermano. En la cocina me prepare un tazón de leche y le eche mis cereales favoritos. Estaba delicioso. Me tome mi tiempo, no tenia prisa así que deba igual lo que tardara.
Cuando acabe me cepille los dientes. Y luego me peine. ¿Y ahora que hacia? Me senté en mi sofá y puse la tele pero no había nada interesante. Recordé que mi cuarto estaba desordenado. Ya tenía algo que hacer. Subí despacio. Mire mi cuarto. << No esta tan desordenado como dice mamá>> pensé para mis adentros. Pero claro ese era mi punto de vista que es muy distinto del de mi madre. No me demore mas y comencé a recoger.
Eran las siete y cuarto, todavía me quedaban cuarenta y cinco minutos y ya había terminado de recoger. Encendí mi portátil y mire mi correo. No tenía nada. El destino no estaba conmigo este día. Cogí un libro de mi estantería y empecé a leer. Ya me había leído ese libro pero no se me ocurría otra cosa que hacer. No le estaba prestando ninguna atención, pensaba en como le iría por ahora el día a Cris. Según ella siempre empezaba mal el día o alguien se lo hacía empezar mal. Ojalá hoy no pase lo de esos días y venga al instituto feliz. Pero eran tantas las cosas que iban mal que ni yo que era positiva, veía que hoy fuera a ser un buen día. Al contrario mi instinto me decía que hoy iba a pasar algo malo. Eso no me gustaba nada porque siempre que tengo un presentimiento se acaba cumpliendo…. Me gustaría de vez en cuando presentir cosas buenas…
Me olvide de eso y mire el reloj. Las ocho. Cogí mi mochila y me fui al instituto. La calle estaba…extraña si extraña esa es la palabra. Normalmente la calle no estaba solitaria y siniestra. Me entro un escalofrío. Mala señal. Comencé a andar, no se escuchaba nada, ni siquiera el canto de los pájaros. Algo pasaba, y yo lo notaba, me estaba empezando a preocupar. No me di cuenta de que cada vez iba más rápido, casi corría. Miraba a todas partes, por si acaso.
Sentía que alguien me estaba siguiendo, podía oír sus pasos cada vez más cerca de mí. Corrí todo lo deprisa que puede, pero aun  así sentía que me seguía aun. ¿Qué quería de mí? No me iba a quedar a comprobar que era. Ni siquiera mire hacía atrás. Tenía demasiado miedo.
Pronto todo acabo. Estaba en la puerta del instituto, llena de gente como era de esperar. Si quería hacerme algo había perdido su oportunidad, ahora estaba en un lugar lleno de testigos. Comprobé si algunas de mis amigas me esperaban. No había nadie que yo conociera. Entre sin detenerme a pensar. Por una vez en mi vida me alegraba de estar en el instituto.
Espere en la puerta de la clase a que llegara alguien. La espera no se hizo muy larga ya que tenia algunas cosas en las que pensar. En mi cabeza solo había preguntas. ¿Quién era ese tío? ¿Qué quería de mí? ¿Por qué estaba allí? Todo era muy confuso. No tenia respuesta a ninguna de las preguntas y eso me ponía nerviosa. Si me hubiese girado y le hubiese visto la cara ya tendría algo de información. ¡Estúpido miedo!
Pronto llegaron Patricia, Elena y Sara. Patricia venia enfadada. ¿Que le habrá pasado?
-Patricia, ¿qué te pasa? – se lo dije con dulzura porque sino no me respondería.
-Nada…
-¿Estas segura?
-Bueno si, que ayer estuve hablando con Cris y me puso de los nervios. ¡Nunca he visto una chica tan pesimista!
-No estés así por eso, ya sabes como es ella, lo mejor es que te olvides del tema y ya esta.
Asintió.
Genial mis predicciones se habían cumplido algo malo había pasado. Decidí que lo mejor era que yo también olvidara el tema  hasta que llegara Cris.
-Eli ¿al final fuiste a comprar ayer?
Me gire para ver quien me llamaba, era Elena por supuesto, típico en ella preguntar eso.
-No, al final no pude, intentare ir hoy. Espero que no hayan quitado la ropa que ví el otro día.
-Ah. Pues yo también quiero ir. ¿Quieres que quedemos y vamos juntas?
-Claro. ¿Quedamos esta tarde? Luego te digo la hora- le sonreí, me encantaba ir de tiendas con ella.
-Vale – ella también sonrío.
Cris llego con la cara larga. Me hizo un gesto para que fuera a su lado. Me dirigí hacía ella. ¿Qué le pasaba? Parecía estar peor que otros días.

Introduccion

Esta es una historia que he escrito yo :) Espero que os guste, si queréis los siguientes capítulos me lo decís por aquí o por tuenti.



Jamás pensé que en tan poco tiempo pudiera hacerme tan amiga de Cris. Se que puedo confiar en ella y ella confía en mi, eso me alegra. Me cuenta sus problemas y yo intento ayudarla con mis mejores ideas…pero últimamente es muy difícil, sus problemas crecen y me estoy quedando sin ideas. Quisiera todo acabe pronto y las cosas vuelvan a la normalidad. Pero todo es tan difícil… y además yo soy la única (o eso creo) que sabe sus problemas por lo tanto soy la única que le ayuda.