martes, 28 de febrero de 2012

10. Comienza el plan

Se me había olvidado preguntarle a Carlos sobre aquel chico. ¡Mierda! En fin no me quedaba otra que preguntarle cuando lo viera en la fiesta de Silvia. Pero tengo que tener cuidado de que ella no vea la foto ni se entere de nada de esto porque sino hará circular algún rumor sobre mí.
Mire la hora. Ya era tarde así me despedí de Elena y me fui a dormir. El despertador sonó a las 7 de la mañana. Me dieron ganas de lanzarlo por la ventana. ¿Cómo podía a ver sido tan tonta como para no apagar el despertador? Me gire e intente dormir otro rato más. No fue mucho tiempo, a las 9:30 mi madre ya estaba gritando que si era una floja que no hacía más que dormir y tal y cual.
Medio dormida me levante y fui directamente a la cocina. Desayune con tranquilidad con mi madre dando vueltas por allí preguntando que bikini me iba a llevar a casa de Silvia.
Cuando terminé me puse el bikini y encima una camiseta de tirantes y unos pantalones cortos unas chanclas y listo. Me asee y prepare mi bolso. Ya lo tenía todo listo así que me senté en el salón con mi hermano.
Estaba viendo los dibujos. Eran bastante graciosos así que no discutí con él.
- No quiero ir a la barbacoa… -susurró.
-Yo tampoco…
-Pero tu estarás con Carlos y a lo mejor mama te deja irte por ahí, pero yo me tendré que quedar allí con Marta, Pablo y Alberto – Marta era la hermana de Silvia, era peor o igual que ella. Pablo es el hijo de otra de las amigas de mi madre, también tiene dos hermanos pequeños Jose y Damián. Y Alberto era el hijo de otra de las amigas, él era hijo único así que es un niño bastante mal criado. Los tres tienen un año menos que mi hermano.
-También estará Rubén, el hermano de Carlos –dije sin darle importancia. Mi hermano me miro sorprendido.
-¡Es verdad ya no me acordaba! – Rubén esta en la misma clase que mi hermano, se puede decir que los dos son mejores amigos. 


Casi sin darme cuenta llegaron las 11, lo que significa que era la hora de irse. Nos subimos todos en el coche, esta vez mi padre conducía. Podía ver que a él tampoco le hacía gracia ir allí. A mi padre no le gusta mucho el chicoleo.
En 10 minutos estuvimos allí. Mi madre toco al timbre. Rápidamente la puerta se abrió y apareció Silvia sonriente. Cuando nos vio perdió un poco la sonrisa pero intento mantenerse igual de sonriente.
-Pasad, mi madre esta en la cocina –dijo.
Yo entré la última. Me lanzo una mirada cargada de odio y yo se la devolví.
Espere pacientemente… a quien quiero engañar estaba desesperada por que llegara Carlos de una vez. A las 12 llego por fin.
Silvia salió disparada hacía la puerta. Si se pegaba a él ahora no lo soltaría en todo el día. Salí corriendo yo también hacia la puerta. Llegue justo a tiempo, acababa de abrir.
Me situé al lado de ella y salude a los padres de Carlos y a su hermano.
-Hola Carlos… -dijo en un tono ¿sensual? Supongo que era eso lo que pretendía aunque no le salio muy bien.
-Hola –dijo Carlos sin ni siquiera mirarla. Presto toda su atención en mí y asintió levemente.
Esa era mi señal. Empieza el espectáculo.
-¡Carloooooooooooos! –grite lanzándome hacía él para abrazarlo.
-¡Eliiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! –grito haciendo lo mismo que yo.
Los dos nos abrazamos con fuerza diciendo cosas como “ooh, te he echado de menos” “Por fin llegas” “Te quiero tanto”.
Silvia se fue de allí enfurruñada y cuando ya nos vio nos soltamos y empezamos a reírnos. Habíamos conseguido con éxito lo que queríamos.
Nos fuimos a la parte de atrás del jardín. Ya había llegado todo el mundo así que las madres empezaron a preparar la comida mientras los padres hablaban sentados en la parte donde daba la sombra. Los niños estaban el la piscina. Ni rastro de Silvia.
-¿Dónde estará…? –no me dio tiempo a preguntar Silvia a apareció con un bikini que le quedaba de escándalo.
-¿Vamos a la piscina Carlos?
Carlos mi miro.
-¿Vamos?
-Claro.
Entre en la casa y me quite la ropa en el baño. Cuando salí Carlos ya me estaba esperando. Corrimos hacía la piscina. Nos quedamos en el borde, los niños se quedaron mirándonos.
-¡Lanzaros ya u os echo agua! –grito uno de ellos. Les lance una mirada asesina.
-Quien me eche agua no sale vivo de aquí. –todos se rieron. Mi hermano negó con la cabeza.
-Lo dice totalmente en serio.
Todos dejaron de reírse y se alejaron todo lo que pudieron de mi.
-3…2…1… ¡ya! –dijo Carlos.
Salté y el se quedo en el bordillo riéndose. Le lance una mirada asesina.
-Salta ya o te empujo yo –dije.
-No eres capaz. –me saco la lengua.
Salí de la piscina lo más rápido posible y lo perseguí. Los dos nos lo estábamos pasando realmente bien. Hasta que Silvia hizo otro de sus intentos.
Por su culpa nuestra carrera se vio interrumpida, ya que cogió a mi amigo por la muñeca y tiro de él hacía ella.
-¿Nos tiramos juntos?
-Emmm… es que estaba en medio de una persecución, luego si quieres…
-Pero…
-Gracias por entenderlo –dijo Carlos soltándose de su agarre.
Se acerco a mí con mala cara.
-Por poco, saltemos ya.
-Vale, pero los dos ¿Eh?
Asintió. Los dos nos tiramos a la piscina y estuvimos haciendo el tonto hasta que llego la hora de comer.
Medio empapados nos sentamos en las sillas de plástico. Buscamos el mejor sitio para que Silvia no tuviera la oportunidad de sentarse al lado de Carlos.
Comimos entre risas y después Carlos trajo su cámara de fotos y nos echamos fotos por todos lados. Cuando nos cansamos nos sentamos en las hamacas.
-He estado pensando durante toda la noche… y he llegado a una conclusión –dijo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario