sábado, 25 de febrero de 2012

7. ¡Le odio!

-Ya pero y si se parece a alguien que conocemos o mejor dicho conocíamos o hemos visto.- Hay tenía razón… estaba asustada. ¿Si de verdad ese tío era un violador por que me seguía a mí? Yo no era gran cosa, no tenía un cuerpazo como las modelos de las revistas pero ¿quién tiene un cuerpo así aparte de ellas? Y tampoco era guapa, pelo castaño claro, ojos marrones nariz recta y pequeña y de altura media. Tampoco tenía demasiado dinero, mejor dicho no tenía dinero. Así que qué ha visto en mí para “acosarme”.
         Elena noto que estaba asustada y se asusto más. Debió pensar que si yo estaba asustada todo estaba perdido. Si yo no era valiente, ¿quién lo sería? Respire hondo y deje de pensar en eso.
-Vale en eso tienes razón, pero no tiene porque ser así. No te va a hacer nada, solo me sigue a mí.- Asintió pero en su cara seguía viendo miedo. Sonreí para tranquilizarla.- No te preocupes, tonti ya veras como no es nada.
         -Vale…- miro su reloj- ¿Ya es tan tarde? – Miramos las dos el cielo, estaba oscuro y las farolas estaban encendidas. Había anochecido y no me había dado cuenta. - ¡Diiiooos! Mi madre me va a matar. Son las 10 y media. Le dije que como muy tarde llegaría a las 10.
         - Voy a llamar a mi madre.- Saque el móvil y marque rápidamente el número. Sonó tres veces antes de que me lo cogiera.- ¿Mama?
         - Si soy yo. ¿Quieres que vaya a por vosotras?
         - Si y por favor ven rápido.
         - Vale, os recojo en la parada del autobús, no tardare mucho así que daros prisa. Adiós. – Me colgó, guarde el móvil y me levante y cogí mis cosas. Elena hizo lo mismo.
         - ¿Dónde nos recoge tu madre? – dijo mientras que andábamos.
         - En la parada del autobús, suerte que no estamos muy lejos.
        
No tardamos mucho en llegar unos 7 minutos pero mi madre ya estaba allí cuando llegamos. No sabía como había llegado tan rápido… era extraño, ¡ni que tuviéramos un supercoche!
En el trayecto nadie dijo nada. Tampoco me importo mucho, porque el silencio no era incomodo, se estaba bien así. La música estaba puesta, aunque yo no le estaba prestando atención. Preste un poco de atención y me di cuenta de que Elena estaba tarareando la canción.

Paramos en la plaza y Elena se bajo y cogió sus bolsas pero al ser de noche le dije que sería mejor que la acompañara a casa así su madre no le regañaría tanto, así que yo también baje y me dirigí a su casa.
Nos abrió la puerta su madre, parecía algo enfadada pero aun así sonreía. Miro a su hija y luego me miro a mí.
- Gracias por acompañar a Elena, no hacía falta.- me dijo con una sonrisa. Su madre siempre esta sonriendo es muy positiva, sin embargo Elena es negativa.
- De nada.- Elena entró y su madre se fue de la entrada.
- Uff no me a regañado… aun.- Soltó una risita.- Adiós y gracias.
Me gire y volví al coche. Escuche cerrarse la puerta detrás de mí. Cuando entre en el coche note el cambio de temperatura. El coche rugió al arrancar el motor. En 5 minutos estuvimos en casa.
No tenia ganas de cenar, así que me duche y me puse mi pijama calentito y me senté en el sofá. Puse la tele pero entonces llego mi hermano y como no, me quito el mando y puso lo que el quería ver.
-¡Eh! ¡Dame eso! Yo estaba primero.- dije enfadada.
-Me da igual ahora lo tengo yo.- Me saco la lengua y siguió mirando la tele.
-¡Que me lo des!- me levante y agarre el mando. Los dos empezamos a tirar de él y a chillarnos. Los dos soltamos a la vez el mando y paso lo que pasa siempre en las películas, el mando se callo al suelo. Los dos nos quedamos quietos con la boca abierta.
Cogí corriendo el mando y apunte a la tele. Alex cruzo los dedos y empezó a decir “Por favor, por favor que funcione, que funcione” una y otra vez. Pero eso no sirvió de nada, el mando estaba roto. Y para mejorar la situación llego mi madre y me pidió el mando, se dio cuenta de que no funcionaba y nos miro enfadada.
- ¿Qué habéis hecho?
- ¡Nada!- gritamos los dos a la vez.
- Yo no llamaría a esto nada. Habéis roto el mando. Ya os podéis ir a la cama.- dejo el mando encima de la mesa y se levanto para cambiar.
- Pero…- empezamos a decir otra vez a la vez.
- Pero nada- nos fulmino con la mirada y los dos nos fuimos a nuestros cuartos.
Ni siquiera mire a Alex cuando subimos. El tenía la culpa de lo que había pasado. Y ahora yo también tengo que cargar con la culpa. ¡Por que tiene que ser tan…tan…tan como es! No lo entiendo, ¿no podía ser un niño normal, tranquilo, que se porte bien con su hermana?
Cuando llegamos a nuestros cuartos me miro enfadado y susurro “La culpa es tuya, te odio” No se como no rompí el como de la puerta por que lo estaba apretando con todas mis fuerzas.
-Perdona que te diga, pero lo culpa a sido tuya, como siempre. Si estoy viendo yo la tele pues te aguantas y punto. Pero no tú tienes que coger y quitarme el mando. Y si alguien odia aquí a alguien soy yo a ti y punto.- dije muy enfada. Él me miro arrepentido y se fue a su cuarto. Tal vez me he pasado un poco… Bueno es igual en unos minutos se le olvidara.
         Cogí una revista y empecé a leerla sin prestarle mucha atención. Mire el reloj eran las 12:00 y yo estaba muy cansada. Deje la revista encima de la mesita de noche y apague la luz. Al momento ya estaba dormida.

         El despertador sonó a las 7:00, pero hasta las 7:15 no me levante. Me duche y me vestí con lo primero que pille. Desayune, me lave los dientes y la cara y me peine. Ya eran las 8:00 así que me fui al instituto.
         Esta vez la calle estaba como siempre por lo que tuve tiempo para pensar. Mañana vería a Carlos y esa parte estaría solucionada y lo del tío que me sigue también. Elena me contara si su madre le regaño o no al final. Cris me dirá como ha empezado el día, hoy no he tenido ningún presentimiento así espero que todo valla bien. Sara y Patricia a lo mejor me cuentan algo, según si les paso ayer algo. Y bueno Irene… con ella no tengo tanta relación, ella no me contara nada.
         Llegué antes de lo que me esperaba. Fuera no había nadie así que entre. Allí me espera Elena. Vino hasta mí dando pequeños saltitos, eso significaba que estaba feliz.
-         Por lo que veo, tu madre no te regaño al final, ¿no? – le pregunte.
-         ¡Pues no!- me respondió sonriente.- Me pregunto que me había comprado y ya esta.
-         Uff, pues menos mal.- dije sonriendo.
-         ¡Pues ya ves! Tenemos que repetir.- dijo
-         Cuando quieras.- le sonreí.
Entonces llego Cris, para mi sorpresa sonriendo.
-         ¡Por fin vienes un día feliz!- le dije.
-         ¡Claro! No ves que hoy hablas con Carlos por fin.- dijo con una sonrisa. ¡O no! Pobrecita, la voy a enfadar o entristecer. ¿Y ahora que hago yo?
-         Eh… esto…hay una cosa sobre eso…- dije casi en un susurro.
-         Dime.- respondió ella con cara de preocupación.
-         Pues veras…resulta que hasta mañana no veo a Carlos y no le podré preguntar.- dije aun mas bajo. Cris no dijo nada. La miré, su rostro era inexpresivo.
-         Vale…hoy también estaré intrigada… pero en fin que le voy a hacer ¿no?- suspiro y miro al suelo.
No te pongas a si… ya veras que al final no va a ser nada malo.- dije intentando animarla. Ella asintió y sonrió.

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