viernes, 16 de marzo de 2012

11. Conclusiones y descubrimientos

-¿Qué conclusión? –pregunte temiéndome lo peor.
-Le he hecho mucho daño a Cris, no merezco estar con ella…
-¿Qué? Pero si ella me dice que si la dejas se muere. Ella te quiere muchísimo, no puedes hacerle eso. Carlos, ¿tú estás seguro de que la quieres? Porque si la quisieras no le harías eso.
-Precisamente porque la quiero digo esto.
-¡Oh, venga! No me vengas con el rollo ese de que si quieres a alguien déjalo marchar. ¿Sabes acaso que pasara si haces eso?
-No, ¿tú sí?
-No, pero me hago una idea conociendo a Cris, y creeme no es nada bueno.
Carlos trago saliva.
-Eli, yo quiero estar con ella… pero todo lo que ha pasado… Alice…
-Carlos sabes perfectamente que Ali no te corresponde, olvídate de ella.
-Es muy fácil decirlo pero no tanto hacerlo…
Suspire.
-Mira te voy a dar un consejo, habla con Cris, cuéntale lo que ha pasado y todo lo que sientes. Si ella te perdona todo ira genial, si no te perdona… todo se habrá acabado… -esto ultimo lo dije casi en un susurro.
-Es una buena idea… tengo que sincerarme con ella, se lo merece. Gracias, Eli.
-No hay que darlas.
Los dos nos abrazamos sonriendo.
-¡Ah, sí! Antes de que se me olvide.
Cogí mi móvil y le enseñe la foto.
-Me ha estado siguiendo, me suena su cara, pero no se quien es… ¿Tú sabes algo?
Mi amigo estallo en carcajadas.
-¿Te ha estado siguiendo? –Dijo entre risas.- No pensaba que le había dado tan fuerte. 
- ¿Eh? –dije sin entender nada.
- A ver… ¿Cómo te explico quien es…? ¡Ah, ya se! ¿Recuerdas cuando estábamos en la guardería?
-Si… -dije sin saber a donde quería llegar.
- Los mejores amigos, Elena, Eli, Carlos y… alguien más. ¿Recuerdas?
- Si… ¿Cómo se llamaba? ¡Raúl! Éramos inseparables.
- He hay la respuesta a tu enigma. –dijo Carlos sonriendo.
-¿Qué? ¿Me estas diciendo que el chico que me persigue es Raúl? ¿El mismo Raúl que jugaba con nosotros y que se tuvo que ir? ¿El mismo que tuvo la brillante idea de tirarse por una cuesta con un patín y casi se mata? –dije sin poder creérmelo.
-Si, si y si. El mismo.
-¿Y se puede saber que hace aquí y por qué me sigue?
-A su padre lo han destinado otra vez aquí, así que este verano volverá a vivir aquí y empezara el instituto con nosotros. Yo me lo encontré un día de casualidad. Estuvimos hablando y me hablo de una chica que había visto, me enseño una foto incluso. ¡Eras tú! Se ve que le has gustado. –dijo sonriente.
-¿Yo? –dije mas sorprendida aún. - ¿Y por qué no se ha acercado a mi para hablar?
-Timidez, supongo.
-¿De verdad? ¿Timidez? Estamos hablando de un chico que cuando la profe trajo pinturas de dedos se quito la camiseta y los pantalones y se pinto el cuerpo.
-La gente cambia… y una cosa es pintarse el cuerpo y otra hablar con alguien que te gusta.
Suspiré.
-Supongo que tienes razón… ¿Si lo ves puedes decirle que no tenga miedo y me hable?
-Claro.

El resto de la tarde paso con tranquilidad. Silvia termino rindiéndose y se fue a su cuarto enfadada. Nadie dijo nada y su madre intento hacer que bajara pero ella se negó. Le contó lo que le pasaba y su madre se lo contó a la madre de Carlos y a la mía.
¡Biieeeeeeeen! Nos metimos en un lio. Nuestras madres nos regañaron por hacerle eso a la “pobre” Silvia y casi nos castigan sin salir durante una semana, pero por suerte mi padre se metió en la discusión diciendo “Son cosas de críos, ¿Por qué os metéis? Que lo solucionen ellos” Esto hizo que nuestras madres se quedaran sin palabras y en ese momento Carlos y yo adorábamos a mi padre con toda nuestra alma.
A las 2 de la mañana nos fuimos. Me iba a dar algo, ni Carlos ni yo soportábamos mas estar allí. Intentamos convencer a nuestras madres para irnos a dar una vuelta o ver una peli pero nuestro castigo fue ese no poder irnos de allí hasta que todo terminase.
Me despedí de Carlos antes de subir al coche. Durante los 10 minutos de viaje mi hermano se quedo dormido y luego no hubo forma de despertarlo. Mi padre tuvo que subirlo a su cama en brazos, en ese momento lo envidie porque yo estaba que no podía tirar de mi cuerpo.
Me puse el pijama tan rápido como pude y me metí en la cama.

Al día siguiente hasta las 12 no me desperté. No quería levantarme pero me fue imposible volver a dormir. No se por que estaba nerviosa. Habían pasado bastantes cosas ayer.
No desayune, mi madre no me dejo, yo tenía hambre. Tuve que aguantar el hambre durante 2 horas y después pude comer. La comida nunca me había sabido tan bien.
Me di una ducha después de comer y vestí. Unos pantalones cortos vaqueros, una camiseta de tirantes ancha y mis zapatillas. Me hice una cola porque hacía mucho calor.
No tenía nada que hacer el domingo por la tarde hasta que mi móvil sonó. Era Ali.
-¡Eeeeels! –escuche al otro lado del teléfono.
-¡Aliiiiiii! –grite.
-¿Puedes quedar esta tarde?
-Si, claro.
-Perfecto, ¿a las 5 en mi casa?
Mire la hora, eran las 4:30.
-Vale, allí estaré.
-Nos vemos, bye.
-Adiós.
Prepare el bolso y a las menos diez me fui a casa de Ali. Ella me estaba esperando impaciente. Me llevo hasta su cuarto y nos sentamos en su cama.
-Tengo que cortarte una cosa. –dijo emocionada.


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Buenoooo, espero que os este gustando, ya quedan muy poquitos capítulos para terminar. Me hubiera gustado hacer mas, pero estoy segura de que si lo alargaba demasiado iba a acabar dejándolo otra vez u.u Así que es pero que no os importe. 

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